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Recordando a
Monseñor Boza
El
pasado domingo 16, cerca de las 11 de la noche falleció
nuestro muy querido Monseñor Boza. El deceso tuvo lugar
tras una semana en una clínica de la ciudad de Los
Teques, vecina a Caracas y donde residía. Una ya crónica
insuficiencia cardíaca fue la causa inmediata del
desenlace. Por voluntad suya, sus restos mortales
descansarán, provisionalmente, en dicha ciudad. La
autoridad eclesiástica correspondiente ha puesto a
disposición la cripta de la Catedral, destinada para los
obispos de la diócesis, de la cual él fue, hasta hoy,
Vicario General. Desde este mediodía y hasta los oficios
fúnebres previstos para el jueves 20 a las 10 a.m., su
cuerpo, embalsamado, permanecerá en la Catedral, para
que fieles, amigos y conocidos, podamos tener ocasión de
decirle adiós.
A todos los efectos de
comunicación, los que lo deseen, pueden dirigirse al P.
Agnelio Blanco, su fiel vicario y compañero por casi
medio siglo, al teléfono (58-212) 3210383 o al Sr.
Obispo, Mons. Ramón Ovidio Pérez Morales: teléfono
(58-212) 3223301 (Curia), correo electrónico
mropmo@telcel.net.ve
NOTA DE NUESTRA
DIRECTORA EJECUTIVA
A su paso por Miami durante las sesiones del Concilio
Vaticano II en 1963, Mons. Boza, q.e.p.d., fue uno de
los primeros cubanos con quienes conversé sobre el sueño
que nace en Washington, D. C. en la Semana Santa de
1969. Con su habitual y paternal solicitud..., nuestro
Pastor oyó y respaldó nuestro empeño de reunir a un
grupo de nosotros a reflexionar sobre la punzante
experiencia de la Patria y el exilio... Este hombre que
amó y cuidó a su pueblo en la Isla y su Diáspora, nos
acompañó en cuerpo y espíritu. Muchas veces cuando
viajaba a Miami o cuando yo visitaba Venezuela...,
compartimos ideas, inquietudes, esperanza... sobre Cuba
y su destino... ¡Gracias Monseñor!
María
Cristina Herrera
Recordando a
Monseñor Boza
PABLO
ALFONSO. El Nuevo Herald.
[Martes 18 de marzo de 2003]
Monseñor
Eduardo Boza Masvidal, obispo católico, desterrado de
Cuba por el régimen de Fidel Castro hace cuatro décadas
y considerado como el Profeta de la Diáspora cubana,
falleció el domingo en Caracas, Venezuela. Tenía 87 años.
''Un
profeta en el exilio ha muerto'', afirmó monseñor
Agustín Román, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de
Miami. ''El profeta es el que anuncia la verdad y
denuncia el error. Monseñor Boza ha sido el profeta,
como Ezequiel en el exilio de Babilonia, que ha
anunciado como sacerdote la verdad sobre Jesucristo, la
Iglesia y el hombre, y como cubano la verdad sobre
Cuba'', añadió.
Román,
quien compartió con Boza el episcopado y la represión
religiosa en Cuba a principios de la década de 1960,
señaló que en aquellos tiempos Boza ``profetizó la noche
que comenzaba el comunismo cuando muchos no la veían''.
Monseñor
Boza murió a las 11:00 p.m. en el Hospital Centro Médico
El Paso, adonde había ingresado hace una semana con una
bronconeumonía.
Sus
funerales están previstos para el jueves en la Catedral
de Los Teques, donde sirvió en los últimos años como
Vicario General.
Un grupo
de sacerdotes y laicos de Miami, encabezados por
monseñor Román, viajarán a Venezuela para asistir a los
servicios fúnebres.
Por su
parte, monseñor Emilio Aranguren, obispo de Cienfuegos y
secretario de la Conferencia de Obispos Católicos de
Cuba, encabeza la representación de la isla, en ausencia
del Cardenal Jaime Ortega, que se encuentra en Roma.
Siendo
Obispo Auxiliar de La Habana, Boza fue expulsado de Cuba
el 17 septiembre de 1961 junto a otro 131 sacerdotes, 33
de ellos cubanos y el resto de diversas nacionalidades,
a bordo del buque español Covadonga.
Ese hecho
fue la culminación del enfrentamiento que el régimen de
Castro sostuvo contra la Iglesia Católica en Cuba, desde
que se hizo evidente el rumbo marxista-leninista de la
revolución que llegó al poder en 1959.
Boza era
el último sobreviviente del grupo de obispos cubanos que
en 1960, firmaron la ''Circular Colectiva del Episcopado
Cubano'' el documento que denunció ''el avance del
Comunismo en nuestra Patria'', y dio inicio oficial a
las hostilidades entre la Iglesia y el régimen
castrista.
Desde el
exilio, monseñor Boza mantuvo una constante actividad en
defensa de los valores religiosos y las libertades
políticas de los cubanos.
En ese
espíritu fundó la Fraternidad del Clero y Religiosos
cubanos en el destierro; la Unión de Cubanos en el
Exilio (UCE), organización cívico-patriótica que alcanzó
su mayor auge en la década de 1970, y las Comunidades de
Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora, (CRECED) grupo
que se ha desarrollado en 19 países.
''Pasó por
la vida haciendo el bien. Es un modelo de fe'', afirmó
Nazario Vivero, amigo y cercano colaborador de Boza.
Vivero,
exiliado cubano residente en Caracas, miembro del
Pontificio Consejo para los Laicos y asesor de la
Conferencia de Obispos Católicos de Venezuela, dijo que,
si del presbítero Félix Varela se afirma que fue el
primero que nos enseñó a pensar, de Boza puede decirse
que ``para los cubanos del siglo XX, fue quien nos
enseñó a ser verdaderos cubanos''.
En su
condición de obispo cubano en el destierro, fue el único
prelado de la isla que asistió a todas las sesiones del
célebre Concilio Vaticano II celebrado en Roma de 1962 a
1965.
Más tarde
se incorporarían a esas históricas sesiones otros
obispos de Cuba.
En
Venezuela, donde fijó su residencia desde 1962, Boza
cooperó estrechamente con los numeros exiliados,
particularmente los presos políticos que llegaron a ese
país a fines de 1970.
''Continuará siendo el primer cubano y la mejor
referencia, para quienes hemos hecho vida y destino en
Venezuela'', afirmó Roberto Fontanillas-Roig, dirigente
de la Fundación Democrática Cubano-Venezolana.
En 1987,
tras 26 años de exilio, monseñor Boza regresó a Cuba por
primera vez en una polémica visita, durante la cual se
entrevistó con obispos, sacerdotes, amigos, familiares y
presos políticos en el Combinado del Este.
Once años
después regresaría de nuevo y por última vez a Cuba
durante la histórica visita del papa Juan Pablo II.
''Desde
que salí de Cuba ni un solo día he dejado de pensar en
Cuba'', afirmó Boza en esa ocasión, tras oficiar una
emotiva misa en su antigua parroquia de la Caridad en La
Habana.
Monseñor
Boza nació en Camagüey el 18 de septiembre de 1915. Fue
ordenado sacerdote el 27 de febrero de 1944, y obispo en
marzo de 1960.
''Boza ha
sido durante años y años el profeta de su pueblo, y el
mejor lazo de unión entre nuestro pueblo creyente y la
jerarquía'', escribió el sacerdote e historiador cubano,
Reinerio Lebroc, en su libro titulado Episcopologio.
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DATOS BIOGRÁFICOS
Nacimiento..
Nació el 18 de septiembre de 1915 en Camagüey, Cuba.
Fueron sus padres Aurelio Boza y Clemencia Masvidal. Fué
bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la
Soledad, en Camagüey, el 18 de noviembre de ese mismo
año.
Educación.
Estudió en el Colegio de La Salle, en el Vedado, La
Habana y después en la Universidad de La Habana donde
obtuvo un doctorado en filosofí y letras en 1940.
Ingresó en el Seminario de "San Carlos y San Ambrosio,
en La Habana, en 1935 y allí hizo todos sus estudios
eclesiásticos. Congregante mariano de la Agrupación
Católica Universitaria (ACU) de La Habana.
Sacerdocio..
Fue ordenado el 28 de febrero de 1944, en la catedral de
La Habana, por Mons. Manuel Arteaga Betancourt,
arzobispo de San Cristóbal La Habana. Fue Vicario
cooperador de la parroquia de San Salvador de El Cerro
por un año. Después fué p[rofesor del Seminario de San
Carlos y San Ambrosio y capellán del Colegio del Sagrado
Corazón. Más tarde, pasó a ser párroco de San Luis de
Madruga y en 1948 fue nombrado párroco de Nuestra Señora
de la Caridad, en La habana, cargo que ocupó hasta 1961.
Fué además, fiscal y defensor del vínculo en el Tribunal
Eclesiástico; y capellán nacional de los "scouts" de
Cuba. Rector de la Universidad Católica Santo Tomás de
Villanueva en 1959.
Episcopado.
Fue elegido obispo titular
de Vinda y nombrado auxiliar de San Cristóbal La Habana
por el Papa Juan XXIII el 31 de marzo de 1960. Recibió
la consagración episcopal juntamente con mons. José
Maximino Eusebio Domínguez y Rodríguez, obispo titular
de Ceciri y auxiliar de San Cristóbal La Habana, el 15
de mayo siguiente de manos de mons. Evelio Díaz y Cia,
arzobispo titular de Petra, administrador apostólico
sede plena de San Cristóbal La Habana, asistido por
mons. Carlos Riu Anglés, obispo de Camagüey y mons.
Alfredo Muller y San Martín obispo titular de Anea y
administrador apostólico sede vacante de
Cienfuegos. Fue expulsado de Cuba por el régimen
comunista en Septiembre de 1962 en el vapor "Covadonga".
Renunció al cargo de auxiliar de San Cristóbal La Habana
el 21 de marzo de 1963. Participóen el II Concilio
Ecuménico Vaticano, 1962-1965. Vicario general de Los
Teques, Venezuela, alrededor de 1972 hasta su muerte.
Fundador y asesor de la "Unión de Cubanos en el Exilio"
(UCE).
Muerte.
Murió el 16 de marzo de 2003, muy tarde en la noche, de
complicaciones de una neumonía, en el Centro Médico de
Los Teques, Venezuela.
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LA PATRIA NO ES DE NADIE
"La
Patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto
solo en espíritu, de quien la sirva con mayor
desprendimiento e inteligencia".
José
Marti
ORACION
A LA VIRGEN DE LA CARIDAD
ORACION POR CUBA Y AMERICA
por Obispo Mon. Eduardo Boza Masvidal
Señor,
ante el dolor de Cuba y en la hora difícil que viven
todos los pueblos de América, venimos a Ti, que eres el
Camino, la Verdad y la Vida.
Que tu
Cruz, símbolo de tu sacrificio redentor y de tu mensaje
evangélico, se clave muy profundamente en las entrañas
de nuestros pueblos, y que en los dos maderos de esa
cruz encontremos el camino de la justicia y de la paz.
El madero
vertical, que se dirige hacia lo alto nos invita a
elevar nuestra vista por encima de las cosas materiales,
y a llegar hasta Ti por la fe y el amor.
El madero
horizontal, que se extiende hacia uno y otro lado como
dos brazos, nos enseñan que se abren para estrechar a
todos los hombres en un abrazo de hermanos.
¡Señor!
Que triunfen en Cuba y en toda la América los tres
grandes ideales que se encierran en tu Cruz: el ideal de
la fe, de un cristianismo vivo y dinámico, frente al
materialismo que quiere invadirnos; el ideal de la
libertad, porque Tú nos hiciste libres y quieres que
sean respetados todos los derechos que diste a todos tus
hijos, frente a la opresión a que quieren someternos los
que olvidan tu Ley; el ideal de justicia social, porque
todos somos hermanos, hijos tuyos que eres nuestro Padre
celestial, y frente al odio y a la lucha de clases
queremos unirnos en un abrazo de justicia y amor.
Señor, te
pedimos por intercesión de la Santísima Virgen de la
Caridad, patrona de Cuba, por cuantos en la patria
luchan por estos ideales. A los que te han hecho la
ofrenda preciosa de sus vidas en flor, dales el descanso
y la paz, y haz que sea fecundo su sacrificio. A los que
padecen en las cárceles y a cuantos luchan y sufren,
concédeles la fortaleza y la gracia. Y haz que los que
están sometidos a la dura prueba del exilio, sepan ser
dignos de Ti y de los que allá luchan y allá mueren.
Señor, da
a los equivocados la luz; y a los que odian, el amor.
Haz que la
juventud de América sepa comprender que: "es mejor vivir
heroicamente que vivir cómodamente".
Haz, Señor,
que nuestros pueblos encuentren en Tí el verdadero
camino, la verdadera respuesta a sus inquietudes y a sus
justas aspiraciones, así como la verdadera paz en fruto
de la justicia.
Señor, que
Cuba, y con ella toda la América, sea tuya, bajo el
signo de la Cruz.
Amen - Así
sea.. |