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EL ÁNGULO
SILENCIADO: Los otros disidentes
Domingo Amuchástegui
{Traducción al español de María Cristina Herrera}
Mucho se
ha dicho y escrito sobre la redada vs. los disidentes en
los pasados dos meses. La conclusión promedio sobre la
arremetida política es "que el gobierno de Castro ha
diezmado el movimiento de la disidencia pacífica en el
país." Ciertamente, 75 disidentes fueron arrestados,
enjuiciados y condenados. Entre ellos hay uno solo con
alguna estatura intelectual nacional, el periodista y
poeta Raúl Rivero. Tres de ellos son figuras secundarias
(Roque, Palacios y Espinosa Chepe), y los otros 71 son
gente de fila, con muy pocas o menos relevantes
credenciales en términos políticos o intelectuales.
Los disidentes en Cuba
Las razones de un movimiento disidente en Cuba son bien
claras . Pero después de 15 años, su falta de apoyo
popular y su incapacidad para organizar y movilizar
amplios sectores de la población son otro factor
importante. No hace mucho, un veterano corresponsal
español de El País en La Habana concluyó: Los disidentes
no le hacen ni cosquillas a Fidel Castro. Un enfoque más
académico es el del profesor Edward González
(Universidad de California y analista de la Rand
Corporation) quien subraya que las posibilidades para
una transición democrática "son remotas" porque la
correlación de fuerzas está abrumadoramente vs. los "demócratas
cubanos" y los corajudos líderes de la disidencia "son
mejor conocidos para los gobiernos foráneos y los grupos
internacionales de derechos humanos que para la mayoría
de los cubanos en la isla." Para el bien conocido
sociólogo cubanoamericano Alejandro Portes, los
disidentes enfrentan la necesidad de asistencia pero
cuando se vuelven a la Sección de Intereses de los EE.
UU. para solicitarla caen en una trampa -el beso de la
muerte- que los descalifica ante los ojos de la mayoría
y de la propaganda gubernamental, como servidores del
enemigo, agentes del enemigo. Además, un hecho
indiscutible permanece: aunque el 10 por ciento de la
población cubana se muestra dispuesta a castigar al
gobierno por medio del voto negativo, repito, a lo largo
de 15 años, el movimiento disidente no ha logrado
cautivar los corazones y las mentes de ese 10 por ciento
y convertirlo en una fuerza activa. Su mejor tiro hasta
ahora -los proyectos de Payá y Morúa- solamente ha
conseguido que unos pocos miles se dispongan a firmar en
apoyo de sus respectivas propuestas. El sector de la
disidencia que sufrió la arremetida tiene tres cosas en
común: a) una fuerte y plenamente probada conexión con
James Cason, Jefe de la Sección de Intereses de EE. UU.
En La Habana, incluyendo apoyo material y financiero; b)
Una conexión igualmente fuerte con las fuerzas más
conservadoras y agresivas, exiladas en Miami y con su
red de medios de comunicación y c) Una plataforma
política compartida no sólo en apoyo del embargo
norteamericano y en contra de las relaciones normales de
Cuba con EE. UU., sino también tratando, por todos los
medios, de liquidar al gobierno cubano. Tales vínculos
con los Estados Unidos y con Miami se tornaron mas
agresivos y fuertes desde el pasado año bajo la nueva
política de Bush "Una iniciativa para Cuba libre," el
rechazo cortante, por parte de los norteamericanos, de
varias propuestas cubanas de cooperación en diversos
campos, , las actividades de Otto Reich y el
nombramiento de James Cason -un socio cercano de Reich-
en La Habana, seguidos por una serie de actividades
hostiles e ilegales de su parte en territorio cubano.
Estas nuevas tendencias precipitaron acciones de
respuesta por las autoridades cubanas. La costosa redada
en La Habana no salió de la nada; fue producto de un
contexto nuevo creado por circunstancias que fueron
moldeadas e implementadas dentro de un marco mayor y más
peligroso (ataque preventivo y doctrina de cambio de
régimen en Irak y otros), en la percepción de la
dirigencia cubana. Estos hechos, y el orden en que
tuvieron lugar, se pasan, completamente, por alto y se
callan en los medios de comunicación que informan sobre
la redada vs. la disidencia.
Los otros disidentes
Al mismo tiempo,
hay otro importante ángulo que se pasa por alto
absolutamente. Las verdaderas figuras, con sólidas
credenciales intelectuales y políticas bien conocidas y
larga dedicación a su causa, no han sido arrestadas; han
seguido pro-activas, haciendo toda clase de
declaraciones a la prensa extranjera, promoviendo
actividades y participando en ellas. Y todos ellos han
manifestado serias reservas mientras otros han expresado
desacuerdos bien explícitos sobre las actividades del
Sr. Cason y lamentando sus consecuencias. Dagoberto
Valdés dirigente laico de la Comisión de Justicia y Paz
de la Iglesia Católica en Cuba dijo: "Los hechos
muestran (refiriéndose a las actividades de Cason) que
han sido contraproducentes... dando pie a los que atacan
a la oposición." Comentarios parecidos fueron hechos en
la revista católica Palabra Nueva y otros dirigentes de
la oposición. Los nombres de muchos de esos disidentes -además
de Valdés- son bien conocidos: Payá; Cuesta Morúa;
Santacruz; Roca; Arcos; Bonne Carcasés; Gómez Manzano.
Los dos últimos -Bonne y Manzano- fueron cercanos
colaboradores de Roca y Roque. Dos de los más
renombrados son ingenieros (Payá y Valdés), trabajan
para el gobierno y no han sido despedidos. Hoy día en
Cuba hay cinco plataformas políticas tratando de obtener
algún apoyo popular: la cabeza de una, Beatriz Roque,
fue arrestada y estaba absolutamente conectada con lo
que los expertos llaman la extrema derecha en Miami. Los
dirigentes de las otras cuatro plataformas están libres
y activos (Payá; Cuesta Morúa; Roca; Bonne y Manzano).
Estos son los hechos; ellos muestran la dimensión exacta
de la escalada vs. la disidencia y cuán inexacto, por lo
menos, es decir que se ha diezmado el movimiento de la
disidencia en Cuba. Los medios, en general, han callado
sobre estos hechos. Esto muestra también que la
arremetida parcial vs. los disidentes fue una decisión
de las autoridades cubanas sobre la base evidenciada
desde mayo pasado, de una postura más agresiva y
confrontacional del gobierno de Bush. Esto junto a las
actividades del Sr. Cason -con el apoyo activo de los
disidentes ahora en prisión-, llevó a un punto de
ruptura con el gobierno cubano. |