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Vivir al sur en
libertad |
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ALBERTO F. ÁLVAREZ
GARCÍA, Ottawa |
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Dedicado a los
periodistas y opositores prisioneros en Cuba
Acabo de
leer en el No.100 de La Jiribilla, una reseña de Roberto
Fernández Retamar, LA CIA AL SUR, sobre dos
libros que se ocupan de la llamadas " fachadas
culturales" o " tapaderas de la CIA"; según sus autores,
instituciones utilizadas para encubrir las acciones de
esa organización en el campo de la cultura.
Resulta
interesante que en su escrito, Retamar se vea obligado a
reconocer que, "Hay que decir que periódicos como el
New York Times, el Sunday Time y, el Observer en
Inglaterra, y otros periódicos, ya en la década del
sesenta habían revelado también que el Congreso por la
libertad de la cultura era una pantalla de la CIA; ahora
el New York Times ha vuelto a decir lo mismo con
respecto a esta última entidad que he mencionado",
se refiere a la National Endowment for Democracy.
Está claro
que sólo gracias a la existencia de un Estado de derecho,
esos periódicos estadounidenses, pueden informar
abiertamente sus opiniones, acerca de esas supuestas o
reales actividades de la CIA en la cultura, al igual que
lo hacen sobre cualquier otro tema. ¿Podría el
periodismo independiente cubano manifestar libremente
sus ideas en nuestra prensa como lo hace el periodismo y
la intelectualidad de EEUU en el New York Times o en la
totalidad de la prensa de aquel país?
¿Acaso
tendría el periodismo independiente cubano la
oportunidad de denunciar en Granma, Juventud Rebelde, en
La Jiribilla, o en el resto de la censurada prensa de la
Isla, la profunda crisis sociopolítica que padece la
nación, el acoso a su intelectualidad, o los infames
procesos judiciales que enfrentan actualmente
intelectuales destacados como el escritor Raúl Rivero y
otros opositores y periodistas independientes por
motivos de opinión?.
Es que el
periodismo independiente en Cuba podría denunciar en la
prensa nacional, la reprochable actividad de los
chivatos infiltrados por el Estado policial cubano
dentro de las organizaciones no legalizadas por el
régimen, no sólo para vigilar a sus miembros, sino
también, para estimularlos a realizar acciones por la
cual después han de ser condenados, como ocurrió, con la
despreciable labor del agente de la Seguridad Manuel
David Orrio, quien en calidad de supuesto periodista
independiente fue el principal organizador de la reunión
del periodismo independiente en la residencia de James
Cason, Jefe de la Seccion de Interés de EEUU en La
Habana, acontecimiento que es una de las principales
acusaciones enfrentadas ahora en sus respectivos juicios
por los participantes en la misma.
Los
cubanos para tener el derecho a la libre opinión que
tiene la ciudadanía, el periodismo y la intelectualidad
en EEUU y a la que Retamar hace referencia en su
artículo, lamentablemente, debemos sufrir y luchar
todavía más. Primero debemos alcanzar la libertad . |